Caminar también es una forma de dibujar, leer y escribir la ciudad; entre calles, escaleras y rincones de la quebrada, “Ciudad Quebrada” invitó a descubrir Valparaíso desde otros recorridos, dejando que el cuerpo, las fotografías y los encuentros fueran trazando una nueva manera de habitar el espacio. La acción performática, realizada en el marco de la XVII edición del Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso, abrió la jornada de actividades que posteriormente se desplegaron en Barrio Favero.
El recorrido por el entorno del abandonado Ascensor Florida transformó por momentos la ciudad en un escenario vivo, donde las imágenes aparecían entre los muros y los personajes irrumpían en el paisaje cotidiano. Acompañada por una transmisión de música en vivo a través de radios FM, la experiencia invitó a caminar sin apuro, dejarse sorprender y mirar las quebradas desde el cuerpo y la memoria.
Realizada por la Compañía Teatro Container, junto a participantes del taller “Puesta en ciudad, cuerpo e imagen”, dirigido por Nicolás Eyzaguirre Bravo, la propuesta surgió de un proceso de creación colectiva que vinculó fotografía, cuerpo y territorio. El taller contempló una práctica situada con imágenes del archivo del FIFV en el entorno del Ascensor Florida, explorando cómo cambia una fotografía al encontrarse con un nuevo lugar y contexto.
Durante el recorrido, quienes asistieron se encontraron con fotografías instaladas en distintos puntos del barrio, personajes y escenas de una atmósfera casi fantasmal. La música, transmitida en vivo a través de radios FM, aparecía en diferentes momentos del trayecto, envolviendo el desplazamiento y sumando nuevas capas a la intervención.
Para Amparo Luna, asistente de dirección de la acción performática, uno de los aspectos más significativos del proceso fue el encuentro entre personas provenientes de distintas disciplinas. Diseñadores, actrices y fotógrafos compartieron sus conocimientos y perspectivas para construir una propuesta común, en la que las decisiones sobre las imágenes y los lugares donde serían instaladas se fueron definiendo colectivamente.
“La creación de la acción fue totalmente a partir de todas nuestras partes. Nico tenía una idea general y sus obsesiones súper claras, pero se colectivizaron mucho las decisiones: la selección de fotos, en qué medida y en qué lugar”, comenta.
Este trabajo también implicó reconocer primero el barrio y sus particularidades, para luego establecer relaciones entre las fotografías y los espacios que las recibían. Como explica Amparo, al trasladar una imagen a un contexto distinto del original, es posible construir nuevas lecturas: “Al buscarle un sentido, conceptualizarlo, involucrar el territorio y el cuerpo, armás una nueva historia de esa fotografía, le generás un nuevo trasfondo”.
Desde su propia experiencia como actriz, Amparo también destaca el encuentro con la fotografía como un lenguaje nuevo: “La fotografía contiene muchas historias, contiene un mensaje, un lenguaje, que cuando uno se sumerge en aquello es hermoso poder dialogar con eso a través de mi propia área y encontrarle sentido”.
Así, “Ciudad Quebrada” convirtió el caminar en una experiencia compartida y la ciudad en un espacio de creación y exhibición. Una invitación a detenerse, observar y encontrarse con Valparaíso desde otros recorridos, reconociendo que sus calles y quebradas no son solo el escenario de lo que sucede, sino también parte fundamental de la experiencia.














