La memoria sigue viva: el FIFV homenajeó a Patricio Guzmán con la proyección de Nostalgia de la luz

En el marco del XVII Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso, la Sala Insomnia del Teatro Condell acogió una proyección especial de Nostalgia de la luz (2010), documental del cineasta chileno Patricio Guzmán, quien falleció este 2026, dejando una huella en Chile. La función fue un homenaje a su trayectoria y a una obra que, más de quince años después de su estreno, continúa abriendo preguntas sobre la memoria, la ausencia y nuestra relación con el pasado.

Ambientada en el desierto de Atacama, la película entrelaza dos búsquedas: la de los astrónomos que observan las estrellas para comprender los orígenes del universo y la de las mujeres que recorren el desierto en busca de los restos de sus familiares desaparecidos durante la dictadura. Bajo un cielo excepcionalmente transparente y una tierra que conserva huellas del tiempo, Guzmán encuentra un punto de encuentro entre cosmos y el dolor de quienes buscan respuestas.

La película invita a mirar el pasado no como algo cerrado, sino como una presencia que atraviesa el presente. La búsqueda de los orígenes, la labor de la arqueología y la persistencia de la memoria se conectan con la necesidad de reconstruir aquello que ha sido silenciado. En ese cruce, el desierto se convierte tanto en un lugar de observación como en un territorio de ausencia, donde cada hallazgo puede adquirir el valor de un tesoro.

Una película que sigue interpelándonos

Tras la proyección se realizó un conversatorio con el documentalista chileno Cristóbal Vicente, quien trabajó como ayudante de dirección y producción de Guzmán durante el desarrollo y rodaje de Nostalgia de la luz. El encuentro permitió compartir recuerdos y reflexiones en torno a la película, su proceso creativo y las preguntas que continúan resonando en ella.

El diálogo tomó un tono íntimo y emotivo, entre las intervenciones del público, las palabras compartidas y la emoción que dejó la película, se abrió un espacio para hablar de la pena, el dolor, la memoria y los deseos que permanecen incluso frente a la ausencia. Hubo lágrimas, escucha y reconocimiento mutuo: por un momento, la sala se convirtió en un lugar donde las experiencias personales encontraron compañía en una historia colectiva.

Para Cristóbal Vicente, la latencia de la película fue uno de los aspectos más significativos de la jornada: “Está muy vigente, está más viva que nunca y la necesidad de que se vea, que las nuevas generaciones la vean y la incorporen, es de vital importancia”, señaló tras la proyección. También destacó la importancia de difundir este tipo de obras y de abrir espacios para reflexionar sobre el momento global que estamos viviendo.

La fotografía y el cine, como formas de aproximarse a la realidad, permiten conectar con relatos, dolores y memorias que no siempre encuentran lugar en la conversación cotidiana. En Nostalgia de la luz, esa posibilidad se despliega entre las estrellas y la tierra, entre lo que se ha perdido y aquello que todavía buscamos.

La proyección fue, así, mucho más que un homenaje a Patricio Guzmán: fue una oportunidad para encontrarse a través de su obra y recordar que la memoria no pertenece únicamente al pasado. Nos acompaña, nos interpela y nos permite habitar un presente frágil, pero compartido. Porque, como quedó resonando durante la jornada, no se trata solo de sobrevivir, sino de seguir siendo humanos. Y de continuar haciendo, incluso en los gestos más sencillos, aquello que nos permite permanecer, encontrarnos y seguir buscando.

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