El FIFV entrega por primera vez el Premio Residencia Festival Cargo 2027 a Felipe Malhue

Hay viajes que comienzan mucho antes de llegar a destino, para Felipe Malhue Ortiz, fotógrafo de San Antonio, uno de ellos comenzará en Saint-Nazaire, Francia, donde tendrá la oportunidad de continuar desarrollando su trabajo durante una residencia de creación de un mes. Su proyecto, Disociaciones, fue el ganador del Premio Residencia Festival Cargo 2027, cuya entrega se realizó por primera vez durante la decimoséptima versión del Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso.

El encuentro tuvo lugar en Barrio Favero y contó con la presencia de Dominique Gellé, director del Festival Cargo, también conocido como Cargo, les photographiques de Saint-Nazaire. La instancia celebró el inicio de una colaboración entre ambos festivales, conectando dos ciudades portuarias a través de la fotografía y abriendo un espacio para que sus procesos creativos puedan encontrarse y continuar en otros territorios.

Disociaciones es un proyecto que Felipe viene trabajando desde este año; a través de las sensaciones y experiencias sensoriales, propone acercarse a la manera en que una persona neurodivergente experimenta el mundo exterior desde su propia vivencia interna. Una búsqueda que pone atención en aquello que muchas veces no se ve, pero que forma parte de nuestra manera de percibir y relacionarnos con lo que nos rodea.

La noticia también tiene un significado especial en su recorrido junto al FIFV. Este es su sexto año participando en el festival, donde ha sido parte de workshops, brigadas fotográficas, diálogos y visionados de proyectos:

“El FIFV ha sido parte importante de mi formación. Ya este es el sexto año que participo en el festival”, cuenta.

Ahora, la posibilidad de viajar a Francia abre nuevas preguntas y expectativas:

“Tengo muchas ansias, mucha emoción de ver qué es lo que va a ocurrir en Francia”, comparte Felipe.

Entre sus intereses está explorar las relaciones entre los puertos y las experiencias que los conectan, llevando consigo parte de su propio vínculo con Valparaíso y San Antonio.

Así, la residencia se convierte en una oportunidad para extender una búsqueda personal hacia otro paisaje, encontrarse con nuevas miradas y descubrir qué puede surgir en ese intercambio. Un puente entre dos ciudades y dos festivales que, a través de la fotografía, siguen abriendo caminos para la creación y el encuentro.

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