Con un encuentro dedicado a las distintas posibilidades del fotolibro, Stefanie Wolff (AR) y Luciano Zuccaccia (IT) compartieron sus miradas en los Diálogos/DjBook del FIFV 2026, realizados en la Escuela de Fotografía Cámaralucida. A través de sus recorridos y prácticas, ambos invitados abrieron una conversación sobre las formas en que las imágenes pueden construir relatos, preservar memorias y dar espacio a otras voces.
La bienvenida estuvo a cargo de Carolina Vásquez, fotógrafa, artista y docente chilena, fundadora y directora de la escuela de fotografía Cámaralucida, quien agradeció la presencia de los invitados y del público, dando inicio a este espacio de encuentro e intercambio en torno al fotolibro.
Stefanie Wolff: encontrar una pregunta para contar
Desde su experiencia como docente y fotógrafa, Stefanie Wolff compartió el proceso creativo detrás de su último fotolibro, una investigación que nació de la observación de su propio territorio, en Neuquén. A partir de fotografías de paisajes y de una planta característica de la zona, el alpataco, sus espinas se convirtieron en una pista para encontrar el rumbo del proyecto. Una pregunta comenzó a guiar su búsqueda: ¿de qué te defiendes? Así, aquello que inicialmente parecía un elemento del paisaje fue adquiriendo nuevos sentidos, vinculados a la distancia, la protección y las formas de acercamiento.
En su relato, Wolff también destacó la importancia de compartir los procesos creativos y dejarse acompañar por otros, entendiendo que los proyectos no se construyen en soledad. El fotolibro aparece entonces como un objeto que prolonga la investigación, abre nuevas conversaciones y continúa su propio recorrido una vez que llega a otros lectores.
Luciano Zuccaccia: las múltiples formas de narrar la protesta
Por su parte, Luciano Zuccaccia, fotógrafo y editor independiente italiano, compartió su trabajo como coleccionista e investigador de libros de fotografía, poniendo el foco en las distintas formas de representar la protesta. A través de una selección de publicaciones de su archivo, mostró cómo la resistencia encuentra múltiples lenguajes: desde las manifestaciones y las acciones colectivas hasta los gestos, la vestimenta, los símbolos y las intervenciones en el espacio público.
En 2020, Zuccaccia creó Protest in Photobook, una plataforma dedicada a reunir y difundir publicaciones sobre protestas alrededor del mundo, junto al Centro de Estudios Memoria, que alberga un archivo de más de 1.100 volúmenes. Durante el diálogo, reflexionó sobre el valor del fotolibro como soporte para conservar y hacer circular estas memorias, así como sobre las posibilidades narrativas que ofrecen su materialidad, formato y secuencia. Una colección que permite acercarse a distintas historias de resistencia y reconocer en los libros una forma de preservar y compartir la memoria colectiva.
El fotolibro como espacio de encuentro
Las experiencias de ambos talleristas dieron paso a un diálogo compartido en torno al fotolibro, sus posibilidades narrativas y su capacidad para construir relatos, preservar memorias y hacer circular distintas voces.
La conversación también se extendió a los asistentes, quienes pudieron compartir preguntas, reflexiones e inquietudes con los invitados, generando un espacio de intercambio. Así, el encuentro permitió pensar el fotolibro no solo como un soporte para reunir fotografías, sino como un objeto que, desde su materialidad y sus múltiples formas de circulación, abre nuevas maneras de relacionarnos con las imágenes y las historias que contienen.












